Satanás - Mario Mendoza

La imposibilidad de la felicidad ejecutada por un justiciero maligno (Satanás: Mario Mendoza).

El mundo siente la muerte
los pájaros vuelan con ojos desorbitados.

George Bataille

Si los países pudieran vestirse, en el armario de Colombia siempre predominaría el negro, y estos trajes a pesar de ser muchos se  encontrarían gastados  por el excesivo uso de ellos.  De esas muchas puestas, se vale  la novela Satanás, pues  ella nos recuerda uno de los  lutos rigurosos  exhibido por Colombia en  diciembre de 1986 cuando en un restaurante de comida italiana llamado: El Pozzeto en Bogotá, un  hombre de estatura media masacra a más de 20 personas.

La novela intenta darnos un retrato de ese hombre –el asesino–, y esbozarnos tres de esas víctimas que hacen parte del largo listado de vidas exangües. Y si bien, el libro apuesta por construir perfiles psicológicos profundos y caóticos medios, la adaptación cinematográfica de la obra no que dada atrás, ya que se abalanza a edificar  un mundo donde los personajes giran en una órbita de maldad que los absorbe y aniquila. Así pues, en las  siguientes páginas nos  adentraremos en el asunto de cómo ambas apuestan desembocan en evidenciar personajes verdugos y víctimas de sus actos, impidiendo con ello el alcance de la felicidad representada en el bienestar económico y emocional.

Estructura del libro

Satanás es una novela del escritor colombiano Mario Mendoza publicada a finales del 2002 y merecedora del Premio Biblioteca Breve de Seix Barral en el mismo año. Mendoza para llevar a cabo su novela se vale de los hechos reales  ocurrido en Bogotá en 1986 donde un hombre asesina más de 20 personas en un restaurante.

Hablando en términos de estructura, se debe decir que el libro Satanás estádividido en diez capítulos y posee un epílogo; los capítulos llevan un título que anuncia de antemano lo que podremos encontrar en adelante. La trama se desarrolla de manera línea, salvo en algunos aparte, que se utiliza el recurso de la  analepsis para ampliar y profundizar en la vida de algún personaje.

La novela es dominada por un narrador omnisciente con estilo directo que reproduce los diálogos en forma literal en nueve de los diez capítulos, solo el capítulo número cinco que se llama “Diario de un futuro asesino”, es narrado en primera persona. Satanás en sí,  es la historia de cuatro personajes distintos que se entrelazan al final ya que son invitados especiales que hacen parte del festín de sangre y muerte.

En cada capítulo de la obra se nos presenta tres historias distintas: la historia de María una joven bella que es vendedora de tintos en una  plaza mercado y  debido a su situación de miseria acepta ser el gancho de una pequeña banda de asaltantes; Andrés joven pintor que decide distanciarse de Angélica –su novia– para no perder su vigor creativo y descubre que posee un vaho de premonición; el  padre Ernesto que lleva consigo la carga del remordimiento por desear ávidamente a su ama de llave  y la frustración de saber que no puede hacer nada para ayudar a quienes acuden a él; y por último, Campo Elías, un hombre héroe de la guerra de Vietnam, que sobrevive dando clases de inglés, pero con una mente trastocada, ya que no parece tener fibras sensibles y siente un profundo desprecio por la humanidad.

El espacio donde transcurren los sucesos es una Bogotá que nos llega a partir de los lugares más significativos: la Plaza de Bolívar, Monserrate, el barrio La Candelaria , el Palacio de Justicia, la zona rosa que nos hace vivir la Bogotá agitada.

Ahora bien, todas las historias parecen no tocarse y sólo percibimos que se relacionan entre sí al final, donde vemos que tanto Andrés como María,  desolados recurren al seno de padre Ernesto a pedir consejo, y éste,  resulta ser el tío de Andrés y protector de María en su infancia; Campo Elías entra a jugar en la historia de manera primero superficial con un pequeño contacto con el pintor y el sacerdote, y luego como ejecutor de la masacre en el restaurante.

La imposibilidad de la felicidad debido a las cargas que se llevan

La novela Satanás a lo largo de sus páginas nos muestra personajes que habitan en una sociedad cuyo andamiaje es corrupto y, por tanto, los sujetos se ven permeados por dichas realidades. Pero lo trascendental no es que el mundo sea corrupto, sino que es una puesta por mostrar cómo en esa misma corrupción existe un principio imperante que rige como ley: “Lo que hagas, se paga”, así pues vemos como cada personaje que se deja conducir por el desenfreno de sus pasiones  ve obstruida la posibilidad de la felicidad.

Mirémoslo detenidamente, María es una mujer cuya vida ha estado marcada por el dolor y la miseria que la ha acompañado desde su infancia llena de abusos, a pesar de su vida de miseria, ella quiere estudiar y salir del mundo de infortunio  que la rodea, pero su trabajo en vez de ir en persecución de esa meta la desaliente y degrada, pues se ve sujeta al morbo de los clientes de la plaza.

Piensa hasta cuándo tendrá que aguantar las obscenidades y las groserías de los trabajadores de la plaza de mercado, sus insinuaciones descaradas, sus pagos tardíos y humillantes, sus miradas lascivas y lujuriosas… Por qué trabajando desde la madrugada lo que recoge escasamente le sirve para comer y pagar  la pieza ¿Por qué no puede estudiar como los demás jóvenes? [Mendoza, 2002, pág. 17]

Bien vemos, que se encuentra en un medio degradante, y la única puerta abierta para dejar ese mundo es la de la delincuencia organizada: sirviendo de anzuelo, puerta en la que ella entra sin reparo. En ese mundo le muestra una aparente felicidad, pues posee estabilidad económica, lo único que la sobresalta es el paradero de su víctima, aspecto que sosiega su compinche Pablo, al decirle “que todo está bajo control”.

Así transcurren sus días, hasta que una noche es atrozmente violada, desencadenado en ella una vivaz sed de venganza que la lleva a ubicar con ayuda de Pablo y Alberto (sus compinches),  a los causantes de su dolor y darles muerte. Ella, al lograr su cometido intenta dejar esa vida delictiva atrás y abandona la banda para construir una nueva vida al lado del Padre Ernesto, siente que a su vez  ha llegado a su vida de una manera inesperada el amor a lado de Sandra una vecina dándole  una súbita aura de tranquilidad:

María sale del apartamento (de Sandra) con la sensación de haber estado en otro mundo, como si en lugar de haber visitado a su vecina de al lado hubiera estado más bien en un continente remoto y desconocido […] Todo indicaba que había comenzado una etapa  de redención en su vida.

Pero bien sabemos que tal momento de gozo es frustrado por los sucesos que acontecerán salía de festejo en el Pozzeto.

Podemos decir, que Igual sucede con Andrés, que siente una profunda soledad a pesar de su cómoda posición social y de su éxito como pintor, pues sacrifica su relación con Angélica, sacrifica el amor,  por erradicar de su ser lo que él llama “esterilidad creativa”, fruto del estado de sosiego en el que vive. Sus días pasan y con ello viene a descubrir que le está sucediendo algo extraño a la hora de hacer retratos puede prever que pasará el futuro, una especie de prolepsis, que lo lleva a que se entere de algunas enfermedades y muertes. 

La vida de Andrés toma un giro inesperado al enterarse que Angélica tiene una enfermedad terminal cuando le está haciendo un retrato, para enterarse luego, que dicha enfermedad –sida–, la adquirió en la época cuando estuvo destrozada por el rompimiento sin causa del noviazgo. El ser del pintor se ve invadido por sentimientos de celos desenfrenados por esos otros amantes y un desespero por poseer de nuevo el cuerpo de Angélica:

Andrés siente una situación doble: por un lado está al borde de la desesperación, y por el otro las imágenes lo excitan y lo hacer desear a Angélica aún más, como si al estar con otros la hiciera una mujer más llamativa. [Pág. 168]

A  pesar que satisface sus deseos al estar con ella, su vida se va a pique cuando ésta lo rechaza y lo abandona, perdiendo así el horizonte de su destino y deseando refugiarse en un lugar remoto para morir en la soledad, pues siente que la sociedad no tiene sentido, pensado llevar a cabo su idea llama por último a su tío el sacerdote para abrir su corazón quien le devuelve al joven las esperanzas para seguir adelante y que le recuerda su deber social como artista, idea que el regresa de nuevo un hálito de vigor a su vida.

––Tú no eres sólo tú. Tú eres tu gente, tu pueblo. Te llamas Juan, Ignacio y Beatriz, tienes cinco años, veinte y setenta, eres ama de casa, abogada, secretaria, lechero, carnicero y mecánico. Tú eres un continente.

––Me das unos ánimos increíbles, tío.

Ánimos que se ven  quebrados por el nefasto suceso.

Para terminar, veremos como el padre Ernesto una mente lúcida que sufre por el andamiaje corrupto de una sociedad donde el fuerte aniquila al débil, donde la violencia termina por ser la ley imperante.

El padre  se ve sujeto también a la debilidad de su carne y no sólo por sostener una relación con Irene su ama de llaves, pues por ella siente un amor puro, sino que él representa la impotencia frente al mundo de crueldad que es la realidad, no  puede ayudar a ninguno de los seres que se acercan a solicitar su auxilio, y esto hacer que sea un ser que cargue con remordimientos de conciencia; estos remordimientos en alguna medida lo privan de poder disfrutar de lleno de su felicidad. Cuando el padre decide dejar de lado la labor sacerdotal y empezar de nuevo una vida donde no deba cargar con culpas y remordimientos de conciencia y, formar su propia familia su sueño se ve frustrado por el abrazo de la muerte.

Ahora bien, todos estos sueños de una vida nueva son frustrados por Campo Elías que en su  ser sólo hay cabida para el odio y el desprecio, y que viene en una especie de justiciero maligno a poner la cuentas en claro, la felicidad no prospera porque está cimentada en bases de un pasado oscuro, en el caso de Andrés lujuria, el de María la ira y el padre una mezcla de egoísmo por querer ser mejor que sus semejantes con su aura de santidad y su cobardía para construir la vida que deseaba.

La Película Satanás

La pieza cinematografía Satanás, llevada a la pantalla con gran éxito  por el director  Andrés Baiz, más conocido como Andy Baiz, ganó el premio a mejor película y mejor actor en el Festival de Cine de Montecarlo y ha sido una cinta invitada a participar en el Festival de Cine de San Sebastián. El director ha hecho varias incursiones en el mundo cinematográfico con buena acogida, entre el público, entre las incursiones está el cortometraje La Hoguera, que fue seleccionada para participar en la 60ª edición del Festival de Cine de Cannes.

Satanás es el primer trabajo de largo aliento que realiza Baiz, con gran maestría hace una adaptación libre de la obra de Mendoza, tomando sólo un par de personajes para darle un vuelo que aunque bifurca por otros espacios, tiende  a guardan la esencia del libro.

Podemos ver como la  película desecha al personaje del pintor y funciona de manera magistral el  hombre que asesina a sus hijas y esposa con la niña posesa dejando como resultado al personaje Alicia, y es ella –Alicia–, la parte que vaticina la masacre con sus diálogos  desencadenados sobre la biblia y es ésta figura la que mantienen la atmósfera de terror, como si fuera el Satanás, el tintero que controla todos los destinos, y es además ella quien tienta al padre lascivamente.

En el film se conserva el paralelismo del desarrollo de las historias y se aniquila todo tipo de flashback que en la obra pululan, además podemos observar que las historias siguen un curso lineal.  La película a puesta por crear personajes con una conciencia más  abierta y que son víctima de su medio que los llevan a explotar inesperadamente en el caso de Eliseo –el asesino–, que no se nos entrega  de forma tan amplia y aislado como en el libro, sino que se va creado una figura de maldad a cuenta gotas, con pequeños detalles que hace que se despierte el monstruo que habita en él.

La fotografía de tonos oscuros y grises muestra una ciudad fría y distante que  no precisa con nitidez el lugar donde se desarrolla la historia, debido a que la atención no se cifra en el espacio citadino sino en los personajes, esto puede ser debido a que el film no  intenta  hacer reconstrucción de época, ni de llevar a la pantalla la atmosfera de la Bogotá donde ocurrió los hechos, sino que centra sus fuerzas en mostrar una ciudad que pueda tener  tinte de “universalidad”, es decir que lo sucedido en el Pozzeto –manifestación clara del mal–, no sólo pueda ser ubicada en Bogotá, sino que pueda ser una situación que ocurra en Singapur o en la Antártida. De ahí, la poco o nula referencia a lugares significativos de la capital (la única señal verídica de Bogotá es el plano nocturno donde aparece la torre Colpatria), y para logra esta “universalidad” se le da paso al recurrente uso del plano desenfocado en los espacios al aire libre acción que centraba la mirada en los personajes. 

Por otro lado en cuanto a la fotografía, veremos cómo se hace énfasis en los espacios lluviosos y fríos cuando los personajes están más agobiados y el peligro se encuentra más cerca y, veremos que lo soleado es reservado para mostrar cierto sosiego en ellos.

La música cumple un papel importante ya que nos regala el suspenso de las acciones y la intensidad de las emociones de los personajes, podemos ver como con ella se consigue dar un aura a cada figura, citemos por ejemplo, la escena final donde Eliseo está en el restaurante y suena un piano interpretando una melodía de Schubert, esta música acompañada de los movimientos lentos del actor en el baño  logra dar el efectos de ser  justiciero, cubierto de cierto halito de placer donde el asesino encuentra su razón de ser y alegría, y sin usar una sola palabra sentimos su aire de confort.

Bien podemos decir que el film de Baiz es una puesta por demostrar la brumosa frontera que existe entre el bien y el mal, ya que los personajes son una mezcla de estos dos elementos, vemos un Eliseo que después de haber asesinado a su alumna y la madre de ésta se enternece al ver como un padre juega con su hijo en el bus, o la visita a la librera y la trata cariñosamente, que tal el caso de Paola cuando muestra preocupación por la salud de una de sus víctimas  y apenas escucha: “Todo bien”, coloca en la pared una carita feliz y puede conciliar el sueño.

La película en sí es una buena  propuesta de la mirada sobre la maldad y las consecuencias de ella.

Lenguaje poético en la película Satanás – Satanás: Mario Mendoza

Hablamos de lenguaje poético en la película Satanás cuando el ambiente está dispuesto para que la escena muestre poder significativo, sin recurrir necesariamente al lenguaje retórico.

Una muestra de dicho lenguaje lo vemos potencializado en todo  lo correspondiente al personaje Eliseo, quien no necesita del grandes discurso para regalarnos toda la densidad mental y lo qué éste piensa hacer, citemos varios ejemplos: Cuando Eliseo se encuentra en la biblioteca leyendo y en las páginas del libro empiezan a caminar hormigas (efecto surrealista), vemos como el personaje siente que algo está despertando en él, sale rumbo a su casa –la tarde está gris y empieza a llover–, mientras camina se encuentra con un hombre que está soldando, la imagen del fuego y el ruido de los carros hacen que llegue a la  mente de éste el recuerdo del sonido –solo el sonido- de sus días de batalla y la lluvia intensifica la hostilidad de la atmósfera; esta escena vaticina que en él la conducta asesina empieza a despertar; otro caso, es en el momento de la  llamada al padre, en el instante de la acción de colgar el teléfono la cámara nos enfoca una mesa donde está el teléfono y un cuadro donde se refleja únicamente el rostro de Eliseo, en el momento que él dice: “llego el fin del mundo, padre”, en esa especie de espejo se ve una sonrisa que tiende a la mueca al momento de pronunciar dicha frase, el espectador se dará cuenta que ya afloró el asesino, porque el supuesto espejo es un portarretrato con la imagen de Eliseo uniformado sosteniendo una arma en sus manos.

Otro momento poético, puede ser la escena donde el padre termina de hablar con su superior, no sabemos a ciencia cierta cuál fue el asunto tratado, por qué las gracias del padre Ernesto, pero el momento recreado hace que captemos a un personaje que está rebosante de felicidad, pleno, dichoso  porque acaba de tomar una decisión radical, y esto lo sabemos gracias al piano con melodía que va en un crescendo, el sonido de los pájaros y el día soleado.

Bien, siendo estos unos de los tantos momentos del  buen uso poético a los  cuales recurre el director para lograr que el film tenga un mayor poder.           

Las diferencias entre el libro y la película – Satanás: Mario Mendoza

A la hora de hacer la puesta del mundo ficcional, ambas piezas toman caminos diferentes, mientras la obra de Mendoza se inscribe en la línea de novelas como La Virgen de los sicarios de Fernando Vallejo, cuya temática, aborda las drogas, mafias y violencia que caracterizaron la Medellín de los años 1990 o la de Jorge Franco,  Rosario Tijeras,  que nos muestra a Medellín con sus tugurios y zonas rosas, donde el  crimen es un camino viable en tiempos del narcotráfico; y si digo se inscribe es porque a lo largo de las páginas de Satanás –novela–, vemos el retrato de una obra que pretende dar cuenta de la historia de Colombia en su corrupción, el horror de la muerte que siempre está latente, en la falta de oportunidades en que vive la gente  y el misticismo de sus creencias. Por su lado, Baiz  hace un fuerte intento para evidenciar cómo el mal que duerme en el ser  de la humanidad, puede desertar de improviso y aniquilar lo que esté  a su paso.

En alguna entrevista Baiz aseguró que su  proyecto distaba mucho de una ser una copia de la novela, dado a que él no buscaba tener un estilo moralista, pues si bien, éste logra alejarse en alguna medida del estereotipo moral que encasilla el libro donde toda acción tiene consecuencias, pero pese a al intento de alejamiento de la película  termina cayendo en lo planteado en la novela: Campo Elías (Eliseo en la película) como ángel vengador de todo acción incorrecta de los personajes, haciendo que la justicia sea ejecutada por las manos malignas del asesino que roba cualquier atisbo de felicidad representada en el bienestar económico y emocional.

Al hablar de las diferencias se puede comenzar por la ausencia de personajes, por ejemplo, sin la figura del pintor se pierde sin duda la reflexión en torno al arte y la ciudad. También al suspender el pasado de María nos deja por fuera el pasado de una Colombia poseedora de un fuerte conflicto armado y la ineficiencia de nuestras fuerzas militares. El personaje Irene tiene más densidad en la novela, pues sabemos de sus sueños y su medio familiar, mientras que en la película su imagen es parcial.  O al omitir al padre Enrique se pierde el sujeto donde recae toda la resignación o la indiferencia del mundo clerical, pues éste con su desazón nos muestra que el mundo espiritual ya no existe en la tierra.    

Por otro lado, sin duda existe un mejor tratamiento en la película con respecto al suceso de la violación de Paola, pues este momento nos llega con un gran  potencia en el lenguaje que evidencia la humillación de la cual fue objeto, momento que sin duda hace un quiebre en la vida del personaje. Gran mérito de la pieza fílmica lograr que las historias sin necesidad de tener un contacto directo los  personajes principales se cruzaran en el restaurante, a diferencia del libro cuyo entrelazamiento deja el sabor de ser  una acción facilista y sosa.

Conclusión – Satanás: Mario Mendoza

Para concluir, basta con decir que en cuanto a sentido  global vemos que tanto la película como el libro guardan una correspondencia en la esencia, pues ambas buscan evidenciar cómo los sujetos están propenso a ser permeados o corroídos por el  mal y cómo de alguna forma en ambas diégesis se afirma la  consigna de: “Lo que hagas, se paga”, tiende ésta frase hacer un imperante a lo largo de  toda las dos obras, pues todos los recursos y dispositivos están en caminados a lograr dicho resultado.

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Written by Avellaneda Flórez
¡Hola¡ Soy Avellaneda Flórez, licenciada en literatura de la Universidad del Valle. Soy, una mujer que se dedicó a la literatura como oficio, pues soy docente de lengua castellana. Busco trabajar con la literatura no solo en las aulas de clase sino en espacios poco convencionales como parques, ancianatos, plazas de mercado, la ruta de un bus.